martes, 7 de abril de 2020

🌊

Me duele el pecho.
Cada segundo se vuelve eterno.
Muevo desesperadamente mis brazos.
No llego.
No puedo salir.
Estoy rodeada de agua.
Profundidad.
Sentiste alguna vez la sensación de estar ahogándote?
Sentir que tus pulmones están vacíos?
Se te tapan los oídos.
Se te cierra el pecho.
Te inquieta estar así.
Y salís a la superficie.
La bocanada de aire cuando salís de estar bajo el agua mucho tiempo.
Así se sintió tu amor.
Liberarse de esa sensación de estar ahogándose.
El aire que te llena los pulmones de vida. Poder respirar.
El aire frío entrando en tu cuerpo.
Abrir los ojos y no sentir ardor.
Sentirse libre y vivo.
Estoy tan vivo, amor.

domingo, 12 de enero de 2020

_546 motivos para no quererme_


Esperar duele. En cualquier circunstancia duele. Esperar un perdón a destiempo, esperar a que piensen si te aman o no, si te quieren en su vida o no, es comparable a 546 cuchillos clavados en el cuerpo. Duele porque sabes con certeza que lo que pudiste dar, nunca fue suficiente para garantizar un amor sin dudas (te hubiera sostenido toda mi vida y aún así no fue suficiente). Y duele porque uno espera, sin decir nada, callado, por miedo a que la mínima cosa incline la balanza para el lado del olvido. Y aguanta, carga responsabilidades en la espalda que le corresponden al otro. Y mendiga gestos de amor, pruebas de que todavía algo queda, de que todavía hay esperanza (la esperanza es un calvario para quien decide amar).
Quiero que sepas que todavía espero, espero que me pienses, que veas qué lugar puedo ocupar en tu vida (como si fuera un mueble viejo que ya no tiene espacio en tu casa nueva), y sobre todo espero que encuentres un motivo para que me vuelvas a amar.

viernes, 6 de septiembre de 2019

No me quejo.

7.53 de la mañana. Apoyada en la mesada de la cocina. Mirando un punto infinito. Perdida en miles de pensamientos. El café con leche se enfría en mis manos. Lo dejo entibiarse. Absorbo el calor en mis manos. Estoy congelada con éste frío de septiembre. Extraño que agarres mis manos y soples airecito caliente. Es sólo una de las tantas cosas que extraño. Es el precio que pagamos por amar, me consuelo. Me doy cuenta que siempre soy la que paga la deuda más cara en todos los desamores. No me quejo, alguien debe hacerlo. Cansa ser siempre yo, pero no me quejo. Sigo sin comprender la lógica de los desamores. Ya no sé transitar los duelos, ni elaborarlos, siempre termino aferrada tenazmente al único recuerdo que no se tiñó de grises. Casualmente es el recuerdo de la primera vez que nos quedamos dormidos, vos abrazándome tan fuerte, aferrándote a mi, como si fuera la madera que te puede salvar (yo, que no sé ni salvarme a mi misma). Todavía siento en mis costillas la presión de tus brazos. Alucinación sensorial, pienso. Y repaso una vez más (van 23 veces ésta semana) nuestra historia, lo que hice bien y lo mucho que hice mal. Me acostumbré a culparme por todo. Me desconozco, lloro, empiezo de nuevo. 9.37 am. No me quejo, alguien tiene que hacerlo.

viernes, 26 de abril de 2019

📃

Recuerdo el día que elevaste la queja de que nunca escribía sobre vos, que sólo hablaba del viento, del cielo, de los atardeceres, de pájaros volando, de amores que ya habían muerto hace tantos años. Que nunca escribí sobre tu risa, sobre tu mirada, sobre cómo mi piel se erizaba debajo de tu mano. 
Vos no sabías que cuando dormías y un pequeño destello de luna entraba por la ventana, iluminando cada pequeño rasgo que amo de vos -a saber, tu boca y esa imperfección que tanto te molesta de tu nariz-, te susurré al oído la prosa más hermosa que pudo salir de mi boca. Nunca te vas a enterar que escribí canciones sobre la melodía de tu risa, que entre gemido y gemido te dí todas las letras de mi abecedario.
Es que a decir verdad, prefiero hacerte poema en nuestra cama, llenar tu boca de frases que no riman pero que saben bien, dejar en tus manos mi tintero y confundir 
tu cuerpo con una hoja de papel.

domingo, 19 de agosto de 2018

♥️

Niña de ojos tristes. Nadie te nota. Sufrís amores pasados y monstruos con nombre y apellido. Pasaste años aguantando sobre tus hombros tantas angustias y nunca nadie frenó a compartir tu carga. Te mirabas al espejo y practicabas una sonrisa y tapabas marcas que el dolor iba dejando. De a poco te armaste o te terminaste acostumbrando, ya no lo sé, debería preguntartelo. Sólo llorabas cuando nadie lo notaba y gritabas de dolor en soledad. No sé cómo lo hiciste, cómo pudiste aguantar tanto. Podría decir que siento cierta empatía con vos pero mentiría, en ese tiempo te odié demasiado. Me enojaba verte sufrir, verte llorar, verte aguantar. Por qué no gritabas? Por qué no te revelaste y le escupiste las verdades en su cara? Por qué te faltó valor?. Y cada tanto vuelvo a verte caer, te desmoronas fácil nuevamente. Quiero agarrarte de los hombros y sacudirte para que puedas ver tu realidad. Mirá todo lo que lograste, despertá, date cuenta, amate. Otra vez estas cargando todo vos sola, otra vez estas llorando fantasmas con nuevos nombres, otra vez estas acá practicando esas sonrisas que enmascaran tu tristeza, otra vez hay marcas, otra vez hay dolor. Nadie puede salvarte de vos.

viernes, 6 de julio de 2018

Hay que aceptar, como ley universal, que después de una pérdida, ese lugar no se llena. La persona se va y te deja ese espacio sin nada, salvo recuerdos que por un tiempo ayudan pero después pierden color, se vuelven grisáceos, ya ni los mejores recuerdos te pueden salvar, hasta dudas de que sean recuerdos, tal vez te los inventaste para sanar el dolor. Te queda ese lugar y los domingos por la tarde sin nada. Y buscas desesperadamente colmarlo. Y buscas distracciones, libros donde siempre la protagonista sufre más que vos, canciones donde el desamor es la premisa básica y peliculas tan románticas que te hacen parecer más patética de lo que te sentis. Y llegan otras pieles, insípidas, y otras manos y otros besos pero que nunca se van a sentir igual, nunca se acompañan con ese cosquilleo en las manos y la sensación de que estás cayendo, esa adrenalina inexplicable. Y dejame decirte algo más: ESE LUGAR NUNCA LO VAS A LLENAR. Basta de cuentos, es simple, nadie pero nadie va a poder sustituir a la persona que se fue. Y no lo digo de pesimista, lo digo porque debe ser así. Decime si no te parece una forma de glorificar ese amor, ese gran amor que te dió lo mejor que tuviste hasta ahora, de dejarle siempre ese lugarcito en nosotros, lugar reservado al que podemos volver los domingos por la tarde, que da cuenta de que fue amor, amor puro y sincero. Sí, vas a volver a amar, pero distinto, ni con la misma intensidad ni con las mismas sensaciones, simplemente distinto. Y ocupará otro lugar en tu alma, abrirá nuevos espacios, dejará nuevos recuerdos, sentirás otras sensaciones. No intentemos sustituir, aceptemos lo que se fue y abracemos fuerte ese vacío que es lo único que nos quedó. Al fin y al cabo es mejor que querer encajar algo que sabes que nunca va a funcionar. Creo que al final de nuestras vidas, terminamos siendo un montón de partes vacias. 

viernes, 29 de junio de 2018

La soledad de quererte solo yo, 27 dic.

Trato de acompasar mi respiración con la tuya. La mía tan agitada por todo lo que me generas. La tuya tan tranquila, serena. Y trato de amoldarme a tu ritmo y siento que es posible, que puedo seguirte, que puedo acomodarme a tu forma, que puedo lograr todo sabiendo que te tengo así, para mí, aunque sean sólo unas horas. Y amo verte dormir y me contengo de tocar cada rasgo de tu cara, de besarte y de contarte bajito todo lo que te siento. Pero me abruma quererte. Tonta e irremediablemente te quiero. Y así, mordiéndome los labios, con los ojos cansados, me pregunto como sonaría un "te quiero" tuyo, como me haría sentir. Pero es inútil siquiera imaginarlo, aunque estemos acá, tan cerca; aún después de todo lo que anhele este momento, aún despues de tantas noches, desvelada, soñando despierta, aún después de la catástrofe del encuentro de nuestras miradas, jamás podría despertarte un "te quiero", jamás oiría/lograría de ti los versos mas lindos. Aún así, sigo acá, hundida en la soledad de quererte sólo yo.